"La Meseguera, se conoce hasta la saciedad, qué són y cómo son los integrantes de esta más que popular, famosa familia inserta en todas las guías gastronómicas.
¿Puede escapar a alguien versado poco o mucho en estos menesteres, cual es la ejecutoria que avala el insuperable quehacer hostelero desde sus inicios, en las figuras de Pedro Meseguer y la Tía Natividad, en una "tasca" o "colmao" alberqueño?.
¿Quién no conoce en La Alberca a la Meseguera?.
Es una palabra mágica a cuyo conjuro se alborota el apetito, se sueña con verdaderas delicias de gourmet, con platos y bocados exquisitos.
Expedían los mejores cocidos, los más sabrosos michirones, las mejores perdices de huerta aliñadas, los garbanzos torraos más tiernos,...
Hace más de veinte años a La Meseguera le salió una nueva extensión laboral; la taberna típica "Los Porches", en Ordenación Bahía de Puerto de Mazarrón. Un local que ha ganado en prestigio, cosa harto difícil con las cotas que marcaba anteriormente y que es orgullo del clan familiar; el polo o eje sobre el que gira un buen número de asistentes en toda época del año. Allí podemos encontrar desde el necesario apartamento en alquiler, hasta la mejor de las comidas; desde la mejor bebida hasta el mejor postre; la repostería y la cocina se dan la mano: cocido, paella, cordero, berenjenas a la crema, hasta más de un centenar de platos se ofrecen a diario al cliente. Los dulces: tartas, tortas de miel, de piñones, de naranja, cordiales, marquesitas, almendrados, etc,... hacen las delicias del paladar más exigente.
Ahora el clan Meseguera ha alzado un hotel, el Playa Grande que es como una prolongación de la Residencial de La Alberca, al borde mismo de la Playa del Castellar. Los jóvenes empujan y el futuro está ahora en la cuarta generación, los hijos de los cinco Meseguer, parte de los cuales ya trabajan en el negocio familiar. Tere, Josita y José, por parte de Isabel, Juan José y Maribel, por parte de Nati, y los más jóvenes, Noelia y Pedro, hijos de Pedro; Juan Fermín y Nuria, de Pepe; y Nati, Raquel y María José -la más pequeña-, de Pepita.
Todos hacen sus pinitos en la hostelería, y ya hay incluso nietos para garantizar la quinta generación de Mesegueres. "Un trato cordial y agradable, una buena cocina y un esmerado servicio, ese es nuestro mandato".